Ruptura de pareja

El amor es algo maravilloso que nos mueve a todos los seres humanos y una de las experiencias más gratificantes que podemos vivir. No es sencillo afrontar su final y es un proceso complejo. Veamos algunas pautas que pueden ayudarnos a sobrellevar mejor este momento.

1.  Acepta que se ha acabado. Son palabras sencillas, pero a menudo es el paso más difícil. No es el trabajo y no es que tenga miedo al compromiso ni al amor, ni es ninguna de las excusas que tú te imaginas. Sencillamente, NO le gustas, no desea estar contigo, acéptalo. Cada persona está donde quiere estar.

2.   Cuida tu autoestima. La sensación de que no somos valiosos y de que no tenemos nada digno de amor dentro de nosotros nos acompañará un tiempo; hemos puesto muchas cosas en juego y las hemos compartido con otra persona, permitiendo que llegasen a nuestro yo más íntimo. Y la sensación es que todo eso no ha servido para nada, todo nuestro esfuerzo parece que ha sido en vano. Nos sentimos que no somos suficientes ni lo suficientemente buenos para que esa persona nos eligiera. Pero ¿suficientes para quién? Quizá no es ser "buenos" para el otro, sino para nosotros mismos. Hemos hecho todo lo mejor que podíamos hacer con la información que teníamos, experimentando momentos maravillosos. La cabeza siempre bien alta, pues hemos sido sinceros con los demás y con nosotros mismos, mostrando y viviendo nuestros sentimientos con plenitud y honestidad, por lo que nuestra capacidad para sentir y para dar amor sigue intacta. Podremos volver a utilizarla cuando sea el momento. Nuestro valor humano sigue ahí, dentro de cada uno de nosotros; si la persona con la que hemos roto no lo ha visto, entonces hay que preguntarse si esa persona era la correcta y si de verdad queremos compartir nuestra existencia con alguien que no nos ha valorado.

3.   Cuida tu mente. Todos los recuerdos no se van a borrar, ni van a desaparecer por arte de magia. Los momentos especiales estarán ahí para recordarnos lo que hemos vivido. También los pensamientos negativos nos rondarán y la tristeza aparecerá para decirnos cuánto de significativo era para nosotros lo que se ha perdido. A veces sentiremos ganas de llorar. Es un proceso normal durante un tiempo. Acoge todos esos sentimientos y pensamientos negativos, pero no los hagas ocupas permanentes de tu mente. Acota su espacio y su tiempo. Pon límites a tus sentimientos negativos.

Es normal preguntarse por qué ha sucedido y nuestra mente es experta en crear interrogantes para confundirnos aún más. Y uno de sus favoritos suele ser analizar las explicaciones que nos han dado para romper. Si su explicación para terminar te ha herido, recuerda que sólo es una explicación. Acéptala y mira más allá. Detrás de todas las explicaciones que pueda darte, se esconde que simplemente no desea estar contigo. Intenta salir de ese ciclo de preguntas y abre hueco en tu mente para pensamientos más positivos, enfocados en ti y en cómo mejorar tu vida en este momento.

4.  Cuida tu tiempo. Crea nuevos proyectos para ti: puede ser aprender o perfeccionar un idioma, hacer más ejercicio, aprender a tocar un instrumento, cambiar de trabajo… o simplemente interesarse por adquirir nueva formación. Elaborar una lista de actividades placenteras y agradables puede ser un buen comienzo, al igual que llevar una agenda planificada puede ser útil. Eres dueño de la nueva distribución de tu tiempo.

5.  Cuida tu cuerpo. Es el momento de ocuparse de ti. Come sano, hidrátate bien, adquiere hábitos más saludables, comienza a hacer ejercicio, crea una nueva rutina deportiva o mejora la que tenías si ya lo practicabas. Reserva unas horas a la semana para practicar actividades que sean de tu agrado al aire libre. Reserva también tiempo para cuidar tu aspecto: verte bien hará que te sientas mejor. Una visita a la peluquería o a cualquier centro de estética para un cambio de look o perfeccionar el que ya tienes, enfocando tu atención completamente en ti, puede ser buena idea.

6.  Cuida tu espacio. Es posible que tengamos un montón de cosas físicas que nos recuerden a esa persona: la camiseta que nos regaló en nuestro cumpleaños, las fotos de un viaje, o esa ropa que llevabas en la primera cita… ver continuamente todas esas cosas puede que no ayude demasiado en este momento. Reestructura tu espacio, hazlo agradable y que cuando mires alrededor te haga sentir bien. Deshazte de aquellas cosas que contengan recuerdos demasiado intensos o simplemente que hayas decidido que no formarán parte de tu nuevo proyecto de vida.

7.  Cultiva nuevas amistades, amplía tu círculo social. Tal vez haga mucho tiempo que no estás en contacto con aquel amigo de la infancia con el que tan bien te llevabas, o te gustaría saber si aún sigue funcionando el grupo de teatro al que fuiste un par de veces. ¿Qué tal si te interesas por cómo están algunas personas que hace tiempo que no ves? Es el momento de compartir con tus amigos o de hacer otros nuevos.

8.  Recaídas. Somos humanos y esto implica que sentiremos ganas de volver a escuchar su voz, de ver a esa persona y de recuperar su afecto o de saber de ella. Esto incluye ver su estado de Facebook, whatsap, sus publicaciones en Instagram, etc. Limita las posibilidades de poder ponerte en contacto con esa persona: borra su número de teléfono, mail, o cualquier otro modo de comunicarte con ella y busca lugares alternativos a los que ir durante un tiempo para no encontrártela.

9.  Tómate tu tiempo. Los primeros días y semanas son los más complicados. A veces te dará la sensación de avanzar y otras de retroceder. Unos días serán más sencillos que otros. Son etapas de cambio normales. Es un proceso que lleva su tiempo; es difícil establecer una duración exacta. Dependerá de cada persona.

1   Estará superado cuando ya no fantasees con la reconciliación. La vida sigue y cada persona tiene su propio camino que recorrer, gozando de la libertad de hacerlo. El camino recorrido y las personas que nos acompañaron durante ese camino ya forman parte de nuestra experiencia y no volverán. Nada volverá a ser como antes, sino simplemente, será diferente. Acuérdate de saber lo que quieres, de tener las cosas claras, de saber cuánto vales y cuánto te quieres, y verás como ante ti se abren otras muchas experiencias que te están esperando.   

    Recuerda que si se te hace muy cuesta arriba o que te lleva demasiado tiempo, en Meraki Psicología Aplicada podemos ayudarte. 

Personalidad

En nuestra vida cotidiana nos formamos opiniones y hacemos evaluaciones de otras personas con las que entramos en contacto atribuyendo características a otros como: alegre, inteligente, sociable, concienzudo, melancólico, abierto, etc. Y también nuestros amigos, compañeros de trabajo, profesores, familiares o conocidos nos proporcionan información y opiniones acerca de cómo somos. Estas características que atribuimos a las personas y a nosotros mismos nos resultan útiles en nuestro día a día para explicar y predecir el comportamiento propio y el de los demás, puesto que apenas advertimos en ellas variación alguna a lo largo del tiempo (cambiamos muy poquito). Esto se debe a que la personalidad se compone de rasgos y mecanismos organizados y estables, que van a regular tanto nuestras relaciones interpersonales como nuestra vida intrapsíquica, y van a influir en nuestras preferencias, modos de pensar y en todo lo que nos es propio en general, haciéndonos únicos e irrepetibles. 

Estas características organizadas y estables que componen la personalidad los podemos entender como propiedades internas de las personas que causarán manifestaciones externas en la conducta. Por ejemplo, Juan es sociable (característica) y como es sociable, siempre está con sus amigos (manifestación conductual). Así, para entender mejor la personalidad, uno de los modelos más utilizados es el modelo de los cinco factores de personalidad, también conocido como los Cinco Grandes o FFM. Este modelo parte de los adjetivos utilizados en el lenguaje natural y cuenta con una extendida tradición de varias décadas en psicología. Para su estudio, divide la personalidad en cinco grandes factores. Veamos algunos de los adjetivos y características que se recogen dentro de cada uno, tanto en su parte positiva (alta puntuación en este factor) como en su parte negativa (baja puntuación en este factor):

  1. Factor extraversión. Muestra el nivel de socialización, energía, emociones positivas y ansias de exploración de numerosas sensaciones que tiene el individuo. Las personas que destacan en este factor son locuaces, extrovertidas, asertivas, atrevidas, francas. Los que puntúan bajo son callados, introvertidos, retraídos, inhibidos... En líneas generales, los extrovertidos adoran las fiestas, animan reuniones, disfrutan hablando, asumen posiciones de liderazgo, son atrevidos, tienden a ser más felices, experimentan afecto con más intensidad… pero esto también tiene un lado más oscuro, como que a los extrovertidos les gusta conducir más rápido y tienen más accidentes.

  2. Factor afabilidad. Refleja la sensibilidad hacia los otros, la empatía, el agrado y la amabilidad del individuo. Dentro de este factor encontramos adjetivos como simpático, amable, afectuoso, comprensivo, sincero; en el lado opuesto encontramos desalmado, severo, cruel… El lema de este factor es “llevémonos bien todos”; son negociadores, evitan situaciones poco armoniosas, les gusta la vida familiar, son queridos y huyen de los conflictos. En su lado oscuro encontramos la agresividad, la ira o el uso irracional del poder.

  3. Factor escrupulosidad o meticulosidad. Hace referencia al sentido del deber, a la organización y a la planificación. Dentro de este factor encontramos adjetivos como organizado, limpio, ordenado, práctico, animado, meticuloso; en el lado opuesto encontramos desorganizado, desordenado, desaliñado, poco hábil… Estas personas son laboriosas, progresan en la vida, les gusta el trabajo duro, el comportamiento fiable, la puntualidad, obtienen calificaciones más altas, mayor satisfacción en el trabajo, relaciones sociales más positivas y comprometidas, al igual que relaciones románticas más estables. En el lado oscuro encontramos que una baja escrupulosidad está vinculada a comportamientos sexuales de riesgo, mayor número de arrestos, desempeño deficiente en trabajo y estudios y mayor índice de relaciones paralelas.

  4. Estabilidad emocional o Neuroticismo. Se refiere a cómo es de susceptible el individuo ante las emociones negativas (tristeza, rabia, ansiedad y miedo). Dentro de este factor encontramos adjetivos como calmado, relajado, estable. En el lado opuesto se encuentran adjetivos como malhumorado, ansioso, inseguro… Esta dimensión se refiere a cómo afrontamos el estrés en nuestra vida; aquellos con una alta estabilidad emocional permanecen firmes a pesar de obstáculos; son como barcos que permanecen en curso a pesar del temporal. En el lado oscuro, individuos con una baja estabilidad emocional tienden más a no recordar sucesos importantes, sentirse desconectados de la vida y de otras personas; tienen más altibajos en sus relaciones sociales, experimentan mayor ansiedad sexual, y presentan más dificultades para conseguir el éxito profesional.

  5. Factor Apertura intelectual o imaginación. Alude a interesarse de forma intrínseca en diversidad de áreas, abarcando la curiosidad intelectual, la sensibilidad estética (el arte), la imaginación y la atención al mundo interno del individuo. Dentro de este factor encontramos adjetivos como creativo, imaginativo, intelectual... Puntuaciones altas en este factor, indican que las personas tienden a recordar más sus sueños, les gusta experimentar cosas nuevas, comidas y situaciones; están más abiertas a recibir la información que les llega de diferentes sitios, a experimentar aventuras de todo tipo y tienen más sueños proféticos.  

Para un autoconocimiento más exhaustivo, los psicólogos somos los profesionales más adecuados para ayudarte.

Descubrir nuestro talento

Como decíamos en la entrada anterior, poner pasión en todo lo que hacemos día a día es uno de los factores más influyentes en nuestra percepción de que la vida merece la pena ser vivida. Pero... ¿cómo descubrir lo que nos apasiona? Todos tenemos cualidades que nos hacen únicos y maravillosos, también vocaciones o talentos que nos hacen sentir parte integrante del mundo que nos rodea, pero a veces ocurre que no hemos descubierto aún esa actividad o talento que nos hacer sentir conectados con la vida.

Puede que no la hayamos descubierto porque traemos de serie tres creencias que nos sabotean a la hora de descubrir y potenciar dichas cualidades.

La primera creencia es que nuestras capacidades son limitadas; sin embargo, todos tenemos imaginación, inteligencia, emociones, intuición y conciencia física y sensorial.  Y ninguna de ellas tiene un contador de limitación de uso. Por tanto, podemos potenciarlas hasta casi el infinito. 

La segunda creencia es que pensamos que estas capacidades son independientes unas de otras, y nos olvidamos de que somos seres holísticos, donde todos los sistemas se relacionan entre sí y se aportan y complementan unos a otros. No son piezas de un puzle separadas del resto, sino que se interconectan con otras piezas, formando una maquinaria precisa: nuestro potencial.

Y la tercera es que desconocemos en líneas generales que poseemos un gran potencial para crecer y cambiar, olvidando nuestra plasticidad neuronal. Científicamente está demostrado que nuestro cerebro posee una gran capacidad de cambiarse a sí mismo (hay muchísima literatura al respecto), por lo tanto, podemos modificar nuestros propios pensamientos y capacidades.

Todo eso está muy bien pero... ¿cómo puedes descubrir ese talento? Esta es una pequeña guía de viaje que puede ayudarte a descubrir ese gran continente de talento que todos guardamos en nuestro interior.

Comienza por explorar y descubrirte a ti mismo, sin miedo. Obsérvate mientras estas en esos momentos de descanso, donde no hay obligaciones. ¿Qué es lo que haces? Tal vez te guste jugar al ajedrez en una aplicación del móvil, buscar noticias relacionadas con los últimos descubrimientos relacionados con el cosmos, hacer garabatos con un lápiz, leer sobre moda, escuchar música, realizar nudos marineros… ¿con qué actividades disfrutas y se te pasa el tiempo sin que te des cuenta? Ahí puede que se encuentre ese talento oculto y que nunca has desarrollado.

Reserva un momento del día para escucharte. Dentro de ti mismo hay una vocecita que te indica qué es aquello que te ilusiona o apasiona. Para ayudar a esa vocecita a expresarse, anota todas las cosas que hayas disfrutado mientras las hacías o aquellas experiencias que hayan sido especialmente positivas para ti. Puedes añadir más detalles como con quién estabas, si notabas algo en tu interior en ese momento, etc. Se trata, en resumen, de saber con qué experiencias o situaciones has “vibrado”.

También puedes realizar una línea de vida en la que recopiles aquellos momentos en los que te has sentido especialmente bien con lo que eras y con lo que hacías en ese momento. Es importante que recojas también el porqué te sentías tan bien. Te ayudará a descubrir algunos de tus valores personales más importantes.

Escribe una lista de las cosas que creas más importantes para ti, las que mejor se te dan y las que más te gustan. Coloca al lado la frecuencia con la que las llevas a cabo en la actualidad. Después, planifica o idea acciones para incorporar a tu vida esas cosas que te gustan y que no puedes hacer con la frecuencia que te gustaría.  

Haz un balance de todos los recursos personales y de otra índole (económicos, comunitarios) con los que cuentas, que siempre son más de los que crees. Puedes hacer una pequeña lista de cosas que hayas aprendido a lo largo de tu vida; también puedes confeccionar otra lista con las capacidades que son tuyas (confianza, compañerismo, serenidad, capacidad de organización) y que te suponen una fuente de bienestar y piensa cómo podrías fortalecerlas para que te ayuden a tener una vida más gratificante en cualquier aspecto. 

Imagina por un momento que vives la vida que te gustaría: que te rodean las personas que tú quieres, que te muestras tal y como eres, que tienes el trabajo que deseabas y que te sientes muy feliz por todo eso. Visualízalo. Toma contacto con el escenario ideal mentalmente durante unos minutos. Permanece en esa sensación de felicidad y bienestar. Después haz un esquema o un mapa conceptual sobre cómo podrías llegar a ello especificando la trayectoria a seguir hasta conseguirlo o cómo podrías acercarte lo máximo posible y cuál sería el primer paso para iniciar ese camino tan prometedor.

Cuando tomamos contacto real con aquello que queremos alcanzar, podemos descubrir todo un universo maravilloso que quizá antes no habíamos percibido en su plenitud; aprender a aprovechar todos los recursos de los que disponemos es el siguiente paso para ir avanzando en nuestro proyecto vital. Cada día irán apareciendo nuevas oportunidades y experiencias, modelando nuestra existencia y activando de nuevo todo lo que nos mueve, para sentir esa vitalidad y plenitud de estar conectados con la vida.

Recuerda, la vida es como las olas del mar, que nos atrapa y embelesa en su constante movimiento, y, si aprendemos a navegar, podremos amar y disfrutar la experiencia de vivir inmersos y relajados en su compás.

Si te gusta autoconocerte y descubrir todo tu potencial para crecer, en Meraki Psicología Aplicada podemos ayudarte.