Una mirada desde la psicología para entendernos mejor
Vivimos en una época en la que muchas conductas se han convertido en “normales” simplemente porque son frecuentes, visibles y socialmente reforzadas. Sin embargo, desde la psicología sabemos que lo habitual no siempre es lo saludable. Algunos hábitos actuales, lejos de mejorar nuestro bienestar, pueden estar contribuyendo a un aumento del estrés, la ansiedad, la sensación de vacío o el agotamiento emocional. No porque sean negativos en sí mismos, sino porque los practicamos sin pausa, sin reflexión y, a menudo, desconectados de las que son nuestras verdaderas necesidades psicológicas.
Analicemos algunos de estos hábitos desde una perspectiva científica y cercana.
1. Viajar cada fin de semana: cuando el ocio deja de ser reparador
Viajar se asocia al descanso y al disfrute, pero cuando se convierte en una rutina obligatoria puede perder su función reparadora. Desde la psicología del estrés sabemos que el descanso no consiste solo en “hacer cosas diferentes”, sino en reducir la activación mental y emocional.
Viajar implica mucha organización, desplazamientos, gastos extra y una constante toma de decisiones. Si cada fin de semana está ocupado, el cerebro no dispone de espacios reales para su recuperación, lo que puede generar cansancio acumulado y una sensación de saturación.
Pauta psicológica:
Pregúntate si viajas porque lo deseas o porque sientes que “deberías hacerlo
porque lo hacen todos los demás”. Alternar planes activos con fines de semana
sin compromisos también es una forma saludable de autocuidado.
Ejercicio práctico 1: Viajar cada fin de semana
“El fin de semana que realmente necesito” Durante unos minutos, responde por escrito a estas preguntas:
- ¿Cómo me siento física y mentalmente al terminar esta semana?
- ¿Qué me repara más ahora mismo: estímulos o calma?
- Si este fin de semana no tuviera que demostrar nada a nadie, ¿qué elegiría hacer?
👉 Objetivo psicológico: diferenciar descanso real de ocio impuesto y entrenar la escucha de las propias necesidades.
2. Cambiar el móvil con frecuencia: la ilusión de la novedad
La tecnología activa nuestro sistema de recompensa. Estrenar un móvil nuevo genera una breve sensación de satisfacción, pero la psicología ha demostrado que este efecto dura poco debido a la adaptación hedónica: nos acostumbramos rápidamente a lo nuevo.
Buscar bienestar a través de la novedad constante puede atraparnos en un ciclo de deseo e insatisfacción, reforzado por la comparación social y la presión por “estar al día”. Esto puede aumentar la ansiedad y la sensación de no ser suficiente.
Pauta psicológica:
Antes de cambiar de dispositivo, pregúntate qué necesidad emocional estás
intentando cubrir. A veces no es innovación lo que buscamos, sino descanso,
reconocimiento o desconexión.
Ejercicio práctico 2: Cambiar el móvil con frecuencia
“¿Qué espero sentir?” Antes de una compra tecnológica, detente y completa esta frase:
“Si cambio de móvil, espero sentirme más ________.”
Después pregúntate:
- ¿Esa sensación depende realmente del objeto que voy a comprar?
- ¿Qué otra acción podría acercarme a esa sensación sin la necesidad de comprar nada?
👉 Objetivo psicológico: identificar la necesidad emocional detrás del consumo y reducir decisiones impulsivas y costosas.
3. Comprar ropa cada temporada y relegar la que nos gusta: identidad y validación externa
La ropa no es solo funcional: también comunica quiénes somos. Cambiar constantemente de armario para adaptarnos a las tendencias puede alejarnos de nuestra identidad personal y reforzar la idea de que nuestro valor depende de la imagen que proyectamos.
Desde la psicología social, este patrón se relaciona con la búsqueda de validación externa. Además, el consumo como regulador emocional suele generar alivio momentáneo seguido de sensación de culpa o de vacío.
Pauta psicológica:
Revisa tu armario y pregúntate qué prendas te representan de verdad. Vestirte
de una forma coherente contigo mismo puede ser un pequeño acto de bienestar
psicológico.
Ejercicio práctico 3: Comprar ropa cada temporada
“Vestirme desde quién soy” Elige tres prendas que te hagan sentir cómodo/a y tú mismo/a. Escríbelas y responde:
- ¿Qué tienen en común?
- ¿Qué dicen de mí?
- ¿Desde cuándo no las uso y por qué he dejado de usarlas?
👉 Objetivo psicológico: reforzar la identidad personal frente a la validación externa y fomentar una relación más consciente con la imagen.
4. Ir a eventos aunque no apetezca: el desgaste de no escucharse
Decir que sí cuando queremos decir que no es muy común, pero tiene un coste emocional. Ignorar de forma reiterada nuestras necesidades puede generar agotamiento, irritabilidad y desconexión interna.
La psicología señala que la dificultad para poner límites suele estar vinculada al miedo al rechazo o a decepcionar a los demás. Sin embargo, priorizarse no es egoísmo, es autorregulación emocional.
Pauta psicológica:
Empieza por diferenciar entre compromiso y obligación. Escuchar tu nivel real
de energía antes de aceptar un plan es una habilidad que se puede entrenar.
Ejercicio práctico 4: Ir a eventos sin apetencia
“El semáforo de los planes” Antes de aceptar un plan, clasifícalo mentalmente:
- 🟢 Me apetece y me aporta
- 🟡 No me apetece, pero puedo gestionarlo
- 🔴 No me apetece y además me resta energía
Intenta no aceptar planes en “rojo” de forma automática.
👉 Objetivo psicológico: entrenar el establecimiento de límites y la autorregulación emocional.
5. Crecer al ritmo de los demás: la trampa de la comparación constante
Compararnos es humano, pero hacerlo de forma continua puede convertirse en una fuente de malestar. Redes sociales y discursos de éxito nos hacen creer que existe un ritmo “correcto” para vivir, crecer o lograr objetivos.
La psicología ha demostrado que la comparación social ascendente (con las personas que consideramos “superiores” a nosotros) suele aumentar la insatisfacción y la ansiedad. Cada persona tiene tiempos, recursos y circunstancias distintas, y olvidar esa diferencia puede alejarnos de nuestro propio proyecto vital.
Pauta psicológica:
Cuando te compares, pregúntate si ese estándar es realmente tuyo o si lo has
adoptado sin cuestionarlo porque lo has visto en redes o en personas que te
rodean. Tu ritmo no necesita justificación.
Ejercicio práctico 5: Crecer al ritmo de los demás
“Mi línea temporal” Dibuja una línea de tiempo personal (pasado, presente, futuro) y anota:
- Logros importantes para ti (no para los demás)
- Dificultades superadas en tu vida
- Ritmos propios que te han ayudado a crecer en todos los sentidos
👉 Objetivo psicológico: reducir la comparación social y reforzar una narrativa vital propia.
6. Vivir el trabajo como angustia permanente: cuando el estrés se normaliza
El malestar laboral se ha convertido en algo casi esperado. Sin embargo, el estrés crónico en el trabajo es uno de los principales factores de riesgo para problemas de salud mental como la ansiedad, la depresión o el burnout.
Cuando el trabajo se vive desde la amenaza constante —por exceso de exigencia, falta de control o ausencia de sentido—, el organismo permanece en alerta, afectando al estado emocional y al rendimiento cognitivo.
Pauta psicológica:
Reflexiona sobre qué parte del malestar es modificable (límites, descansos,
expectativas) y cuál necesita ser replanteada a medio plazo. El trabajo no
debería ocupar todo el espacio mental.
Ejercicio práctico 6: Vivir el trabajo como angustia
“Lo que depende de mí” Divide una hoja en dos columnas:
- Columna A: aspectos del trabajo que dependen de mí
- Columna B: aspectos que no dependen de mí
Reflexiona: ¿cuánta de tu energía dedicas a cada columna?
👉 Objetivo psicológico: disminuir la rumiación, aumentar el sentido de control y prevenir el estrés crónico.
7. Olvidar la meditación: parar también es avanzar
La meditación y la atención plena cuentan con amplio respaldo científico. Numerosos estudios muestran que ayudan a reducir el estrés, mejorar la regulación emocional y aumentar la claridad mental.
Aun así, en una cultura que premia la rapidez, detenerse parece improductivo. Sin embargo, entrenar la atención es una forma de prevención psicológica, no una pérdida de tiempo.
Pauta psicológica:
No es necesario meditar durante largos periodos. Bastan unos minutos diarios
para observar tu respiración o tus pensamientos sin juzgarlos.
Ejercicio práctico 7: Olvidar la meditación
“Un minuto de presencia” Una vez al día:
- Detente un minuto
- Observa tu respiración sin cambiarla
- Nota qué pensamientos aparecen y déjalos pasar
No busques hacerlo “bien”, solo hacerlo.
👉 Objetivo psicológico: entrenar la atención plena y reducir la reactividad emocional.
Cuidar la salud mental no siempre implica grandes cambios.
A menudo comienza con pequeñas preguntas, pausas conscientes y
decisiones más alineadas con lo que realmente necesitamos.
Cuestionar lo normal también es una forma de autocuidado.